24 ago 2012

Lluvia, maldita y bendita lluvia.





Llueve y hace un frío del carajo, frío que congela.
Frío que es sinónimo de muerte, de soledad.

Pero estás tú, que calor me das. ¿Por qué estás tan distante? ¿No ves que moriremos solos en soledad?

Prefiero el calor, la vida, tu compañía.
Juntemos nuestras ganas, nuestras almas de magia y papel.
Sudemos nuestros cuerpos, llenos de locura, llenos de pasión,  en una danza. Danza tuya, danza mía.

Hazme caso y apuremos el paso, el tiempo es corto y el frío se adueña del espacio.
Aunque esté lloviendo, dancemos bajo su regazo. Que sus gotas se conviertan en nuestras gotas.
¡Demonios! Apuremos el paso.

16 feb 2011

¿Educar?









¿Qué es educar? ¿Quién es un educador? Dirían algunos que educar es transmitir conocimientos, enseñar; otros que el educador es quien se encarga de hacerlo. Pero… ¿Se está  haciendo esto en Venezuela? ¿Y de ser así de qué manera estamos enseñando? Lamentablemente nuestra educación cada vez está más marginada y mediocre en nuestro país y mientras tanto está muy de moda en el mismo sólo los intereses políticos y económicos desplazando y olvidando nuestra educación…

La crisis educativa que vivimos no es nueva, tiene mucho tiempo creciendo; a esto le llamo yo “El efecto bola de nieve” puesto que desde que comenzó ha venido creciendo y cayendo hacia el abismo hasta que ya tenga que chocar y sea bien grande el problema. Pregunto; ¿Tenemos que vivir tal crisis en nuestra educación para que podamos aprender y levantar dicha educación con bases verdaderamente sólidas? Si al igual que en los países europeos con las guerras pudieron levantarse de las ruinas, entonces creo que sí será necesario.

Si bien muchos educadores dicen que el problema está en la familia y que la misma ha cambiado valores por anti-valores yo me opongo y opino lo contrario. El problema está en la educación misma, en los educadores, puesto que nosotros mismos fuimos los encargados de educar y orientar a los que hoy día son los representantes de dichas familias… ¿Qué pasó? ¿Qué salió mal en aquel entonces que ahora vemos y vivimos las secuelas? La respuesta no es sencilla, aunque tampoco lejos de la realidad para tratar de responderla. Hemos estado educando mal, no ha habido compromiso docente en nuestros tiempos ni parece haber existido antes.

Dejamos pues que los agentes externos se adueñen y sean parte de nuestra educación creando así “una nueva educación” pero malformada puesto que los agentes externos de los que hablo son ideales políticos, problemas socio-económicos, nuestra imposición de culturas, de creencias, entre otros.

Pero es que no es sólo la culpa del educador, sino del sistema educativo venezolano, de nuestras universidades. Afortunadamente en países asiáticos como China un educador gana casi lo mismo que un parlamentario. Pero en Venezuela, lamentablemente gana más quien fuera de su casa tenga un puesto de perros calientes y nestea*.  Es necesaria una remuneración justa,  de modo que el educador se sienta comprometido con su trabajo, a gusto con lo que hace pero no es así.  Nuestra universidad también se encarga de elegir quizá a los peores promedios y a aquellos que no tienen siquiera el mínimo perfil para educar, aquellos que lamentablemente no considero ni podré considerar educadores; no hasta que se comprometan en realidad.

¿Pero cómo comprometerse si no existe un buen sueldo, si los estudiantes prácticamente te sacan un arma en el aula de clases? Sencillo señores, “vocación”. Suena fácil, no lo es. Pero es necesario educar, atacar el problema y reordenar la educación venezolana.  “Enseñar a aprender” y no quedarnos con el conocimiento guardado como bien lo dice Edgar Morín.  

No podemos pretender que la educación en Venezuela es excelente y potencia como aparece en algunas propagandas políticas. No mientras siga siendo mediocre y nuestro país viva en el tercer mundo.

3 feb 2011

Dependencia Emocional


           Hoy en día el fenómeno de la dependencia emocional es tan común en personas en etapa de adolescencia y adultez primaria, me atrevo a decir que dicho fenómeno no se presenta con mucha frecuencia en adultos maduros y en la senectud porque estas personas han logrado quizá con el tiempo y la experiencia aprender a reconocer que dichas situaciones contrarias han servido de aprendizaje.
          

            Y es que La dependencia emocional vista como problema reside en ese "amor mendigo" que solemos "Mendigar" a el otro para que se digne a darnos un poco de su amor para sobrevivir. Si como humanos, nacemos y morimos solos ¿Por qué creer que sin esa persona no podremos vivir? Hemos confundido el amor que el otro nos ha brindado como la única salida o escapatoria de nuestras penas y dificultades convirtiéndose éstas en necesidad.



            Generalmente cuando dependemos del amor y cuidado del otro solemos creer que si esa persona no está allí, (Aquí y en el ahora) el mundo a nuestro alrededor es gris o peor aún, pierde sentido la experiencia de vivir. Como el ejemplo anterior existen una infinidad de casos en los que el dependiente llega a sufrir varias alteraciones emocionales entre las cuales se encuentran la rabia, el miedo, la impotencia abriendo paso a un mal mucho peor; la depresión. Cuando la persona llega a este estadio es mucho más complicado salir del mismo. Para ello es necesario reconocer la condición afectada en la que se encuentra y no confundir emociones como la rabia o el miedo con la soledad y el deseo de tenerle.

            Antes de amar a esa persona no había nada que te atara a tal sentimiento… lo cierto de ello es que no existía esa persona en tu vida y por ende el mundo no se había acabado a tus pies y no lo hará ahora que se ha marchado, quiero decir con esto es que tu vida al igual que la de quién te ha dejado continúa y tienes que aceptarlo lo quieras o no. Cuesta mucho trabajo sobreponerse después de haber sido desplazado en la vida de alguien a quien amaste pero no es imposible lograrlo.
            
             Escuchar canciones que solían escuchar juntos o que te recuerden a él/ella no ayudará a lograrlo, por lo contrario, empeoraría la situación, cambia esas canciones de tu reproductor por otras que sean animadas y te distraigan… Salir a correr, gritar o hacer cosas que no solías hacer también te ayudaran en gran manera. Recuerda que tú tienes valor y que el lugar que debiste tener en tu propia vida debes recuperarlo, el primero.
   
             Pero como cosas de otro planeta, en ocasiones la persona a la que quisimos y queremos aún, llega para confundirnos más aún. En tales circunstancias es necesario tener el valor neceario, para decirle que necesitamos tiempo y espacio para reordenar nuestro caos emocional ¡pero! terminamos diciendole o rogandoles quizá (aunque no directamente), que nunca se aleje y cuando ésta lo hace, nuestro estado se agrava aún más.

            Si tú mismo/a no te amas es imposible dar tal amor al otro y aunque este no te ame igual y las cosas no marchen bien no tendrás la madurez necesaria para afrontarlo y saber terminar con una relación que se convierte en una tormenta. Ámate primero y podrás recibir incluso de ti mismo/a esa llenura emocional que tanto demandas.

             Hoy en día, la soledad está siendo vista quizá como última opción a escoger por el temor de quedarnos sólos. No obstante la soledad, en momentos de confusión y desilusión se convierte en nuestra mejor compañera y aliada y, nos ayuda a crecer. Lo único peligroso de la soledad es terminar queriendola más que a la misma compañía, así que debe existir el equilibrio.

Por último acá les dejo unas palabras que deberían convertirse en ley en una relación.

Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo.
No estoy en este mundo para llenar tus expectativas
Y tú no estás en este mundo para llenar las mías.
Yo soy yo y tú eres tú.
Y si por casualidad nos encontramos, es hermoso.
Si no, no puede remediarse.
Fritz S. Perls (1893-1970)





15 dic 2010

Para ellos, nuestros amigos callados.

Las siguientes líneas se las dedico a ese amigo que me brindó más de lo que yo pude ofrecerle; Fender.

¿Cuántas veces hemos dejar pasar momentos quizá muy significativos para ellos y nosotros simplemente con el pretexto que debemos hacer algo más importante no le prestamos la más mínima atención?

Quizá alguno de ustedes quienes me leen dirá que es imposible saber a ciencia exacta que podría sentir uno de esos nuestros compañeros que nunca dicen una palabra pero que su mirada triste, su mirada alegre y su forma de amarnos en silencio o en su lenguaje inentendible para nosotros han dicho y demostrado sus sentimientos y emociones…

Casi todos al menos una vez hemos tenido uno de estos amigos, nuestras mascotas; sea bien un canino, un felino o quizá para los más extravagantes una serpiente o algún otro animal de sangre fría. Simplemente nuestra mascota ideal. Muchos han llegado a cuidarles y a amarles en gran manera; otros como en mi caso hemos sido descuidados en su cuidado y cariño con el pretexto de que hay algo más importante que hacer.

Estos compañeros que hasta en ocasiones han dormido a nuestro lado han ocupado (como en el caso de los buenos libros), un espacio que antes nadie había podido ocupar, y es que nos han acompañado en nuestra soledad ofreciendo su presencia como la amistad más pura y verdadera que pueda existir entre un hombre y un animal. Y es que ellos mismos se han ganado tal confianza que sabemos que su confidencialidad no nos delatará y corremos a contarles nuestras victorias, alegrías y penas.  

Hoy en día nuestras ocupaciones y lo que gira en torno a ellas han hecho de nuestra vida un constante desequilibrio entre afecto con ellos y el trabajo. Es necesario replantearnos nuestra condición y comenzar una vez más tomando en cuenta en que hemos fallado. En que he fallado y esta vez hacerlo mejor…

Lastimosamente nuestros amigos no estarán para siempre y es necesario brindarles ese afecto siempre que sea posible; aunque no lo sepamos, ellos lo demandan. Es pertinente que le amemos y cuidemos, ellos ya lo han hecho con nosotros… Y es que estoy tan seguro de ello que suelo extrañarle en gran manera como se que lo han hecho ustedes con sus mascotas también…

Sólo espero encontrarle y traerle de vuelta a casa.

Un abrazo a todos quienes me leen…

6 oct 2010

¡Vivamos!




 Día a día estamos acostumbrados a hacer lo mismo, a pasar por experiencias similares, a no salir de nuestras pequeñas burbujas que hemos construido para protegernos de lo que nos rodea, lamentablemente todo esto hace que nuestra vida “simplemente” sea una rutina.

Para muchos, es tan normal y están tan adaptados a la vida rutinaria que cualquier desajuste o cambio a la misma podría ser un atentado a lo ya construido en su vida personal; no es que sea malo esto pero… ¿Hasta qué punto es bueno?

Si bien estas personas no se arriesgan a hacer lo contrario a lo común, es muy normal que cuando llegan las dificultades; llámense las mismas, problemas y/o angustias se dejen ahogar por los mismos, quizás porque les da terror enfrentarse a ellos, quizás porque si lo hacen estarían haciendo algo a lo que no están acostumbrados hacer. Y es que  esas dificultades: (angustias, problemas, depresiones, el estrés y las represiones), por nombrar algunas de ellas; terminan enfermando a quien las aqueja y muchas veces de tipo terminal como lo es el cáncer por no saber enfrentarlas con optimismo y positividad.

 Considero necesario salir a divertirse al menos una vez al mes, salir de esa burbuja que nos protege y arriesgarnos a vivir. Decir que sí a las oportunidades que nos brinda la vida y sonreír para liberar endorfinas jamás ha hecho daño a nadie, al contrario, se estaría combatiendo a la enfermedad, la amargura, los problemas, la rutina misma. Además con ello alimentaríamos nuestro espíritu, nuestros sueños.

“La gente le teme a los cambios, yo le temo pero asumo el riesgo” Decía una amiga con la que hablaba por chat hace unos días;  y sí, es una realidad a la que nos enfrentamos muchos pero… ¿Cuántos estamos dispuestos a asumir el riesgo? ¿Cuántos estamos dispuestos a sonreír, a soñar? ¿Cuántos estamos dispuestos a vivir? 

¡Vivamos! Es el eslogan que reza en esta nueva entrada, ¡Vivamos! Y dejemos a un lado los tabúes, los miedos, las penas. Simplemente arriesguémonos a ¡Vivir!